Cuidado compartido

Una revista interdisciplinaria sobre el cuidado, la política y la práctica

Acerca de

 


Orígenes y fundamentos

Care in Common surge del trabajo de Revaluing Care in the Global Economy (Revalorizar el cuidado en la economía global), una red de investigación internacional e interdisciplinaria creada en 2019 y con sede en la Universidad de Duke. La red nació a partir de una observación sencilla pero de gran alcance: a pesar de décadas de investigación, recopilación de datos y activismo, el trabajo de cuidados sigue estando profundamente infravalorado en todo el mundo, y su carga recae de manera persistente e injustamente desproporcionada sobre las mujeres, especialmente aquellas pertenecientes a comunidades raciales y étnicas marginadas. Las respuestas convencionales —ya sean impulsadas por el Estado, el mercado o la tecnología— apenas han logrado alterar esta realidad fundamental. Incluso las reformas políticas más modestas siguen siendo difíciles de conseguir.

Care in Common parte de la premisa de que los cuidados sociales, culturales y ecológicos están entrelazados e interdependientes, y de que es necesario ir más allá del repertorio habitual de soluciones frente a lo que se ha denominado la «crisis de los cuidados». Con este fin, buscamos fomentar el diálogo entre investigadores, profesionales, activistas, educadores y artistas.

Desde su creación, la red Revaluing Care ha evolucionado hasta convertirse en una comunidad verdaderamente global de académicos, profesionales y artistas que abarcan múltiples continentes y disciplinas. Sus actividades incluyen un seminario de documentos de trabajo, el blog *Care Talk*, exposiciones, un pódcast, eventos colaborativos en seis continentes, así como un directorio de investigadores y una bibliografía que sirven como recursos abiertos para el campo en su conjunto.

A través de esta labor, hemos reconocido la necesidad de lanzar una revista de acceso abierto que sirva de espacio para desarrollar el campo de los Estudios de los Cuidados mediante una indagación guiada por preguntas, en lugar de una centrada en disciplinas específicas. Dado que muchos investigadores de este ámbito están comprometidos con la investigación en acceso abierto, y considerando que la creciente importancia de las herramientas de búsqueda basadas en IA otorga mayor relevancia a dicho acceso, mantenemos el firme compromiso de que esta revista sea una publicación de acceso abierto.

Care in Common es la revista de la red Revaluing Care y una invitación abierta a la comunidad más amplia de personas que comparten sus mismos compromisos.

Existe para crear un registro duradero y de libre acceso de las obras más originales que se producen en torno al cuidado: investigaciones académicas rigurosas, conocimientos nacidos de la práctica y la organización, y trabajos creativos que, a la vez que dan testimonio de nuestras nociones sobre el cuidado, desafían y transforman nuestra forma de entenderlo.

Declaración de propósitos

La premisa fundacional de esta revista es que el cuidado no es un asunto privado o doméstico. Es una preocupación común situada en el corazón mismo de cómo las sociedades se sostienen, distribuyen recursos, gestionan la vulnerabilidad e imaginan la justicia. Las cuestiones que aborda la revista afectan a todas las vidas; por ejemplo: ¿Quién realiza el trabajo de cuidado? ¿En qué condiciones y a cambio de qué remuneración? ¿Quién decide qué se considera cuidado y qué valor tiene? ¿Cómo se definen y vigilan los límites de las comunidades de cuidado? ¿Cómo organizan los Estados, los mercados, las comunidades y los hogares la prestación y recepción de cuidados? ¿Cuál es la relación entre las facetas del cuidado centradas en la crianza y el apoyo y aquellas centradas en la disciplina y la vigilancia?

Una segunda premisa fundacional es que los cuidados sociales, culturales y ecológicos no son ámbitos separados, sino que están profundamente entrelazados. La labor directa de sostener a las personas a lo largo de su ciclo vital; las prácticas mediante las cuales las comunidades transmiten memoria, lenguaje y significado; y el trabajo de cuidar los sistemas vivos de los que depende toda vida humana: todos estos elementos están intrínsecamente unidos en la práctica, aun cuando en la teoría, las políticas públicas, el derecho y la economía se traten de forma aislada. Care in Common asume esta imbricación no como un mero adorno teórico, sino como un compromiso analítico y político, así como una condición necesaria para comprender por qué se infravalora el cuidado, quién asume el coste de dicha devaluación y qué requeriría una política genuina de revalorización.

Estas cuestiones exigen —y recompensan— múltiples formas de indagación. La red *Revaluing Care* reúne a académicos, activistas y profesionales bajo la premisa de que el conocimiento sobre el cuidado no solo se genera a través de la investigación y la teoría, sino también mediante la experiencia acumulada de quienes prestan cuidados, organizan a los trabajadores del sector y defienden el cuidado como un derecho. La revista traslada este compromiso al ámbito editorial.

Care in Common también se compromete a abordar el carácter global de estas cuestiones. Las formas en que se organizan los cuidados están moldeadas por historias de colonialismo y esclavitud; por la geografía desigual del trabajo remunerado y no remunerado; y por los regímenes migratorios nacionales e internacionales; y por la distribución diferencial de la vulnerabilidad según raza, clase, género, ciudadanía y geografía. Ningún análisis del cuidado que se limite a un único contexto nacional puede captar esto. La revista busca activamente trabajos que trasciende fronteras y que nombra las asimetrías que estructuran el cuidado a todas las escalas, desde el hogar hasta la economía internacional.

Alcance y temas

El alcance temático de la revista está definido por los tres pilares de investigación de la red Revaluing Care in the Global Economy (Revalorizar el cuidado en la economía global):

  • Métricas — cómo se mide (y cómo no se mide) el cuidado, y cómo la medición misma constituye el cuidado y determina su valoración
  • Gobernanza — cómo las leyes, las políticas y las instituciones reflejan y, a la vez, constituyen los valores normativos en torno al cuidado
  • Prácticas sociales — cómo formas específicas de comunidad, organización y vida colectiva influyen en el cuidado y lo transforman, y cómo dichas configuraciones están moldeadas por dinámicas de clase, raza, género y ciudadanía

Dentro y a través de estos pilares, la revista acoge trabajos sobre: ​​las condiciones y la remuneración de las personas que realizan trabajo de cuidados (remunerado y no remunerado); el cuidado y la reproducción social; perspectivas feministas, *queer*, descoloniales y sobre discapacidad en torno a la ética y la política del cuidado; el cuidado a lo largo del curso de vida; el cuidado y la migración; el cuidado ambiental y ecológico; la economía política y la ecología política del cuidado; el cooperativismo de cuidados y las economías solidarias; el cuidado como resistencia y práctica colectiva; y las dimensiones culturales y estéticas del cuidado. Adoptamos un enfoque pluralista en cuanto a los compromisos teóricos y somos deliberadamente interdisciplinarios.

La interdependencia entre el cuidado social, cultural y ecológico sigue siendo una de las dimensiones menos teorizadas en los estudios sobre el cuidado. Estas tres formas de cuidado no son meramente análogas o adyacentes; están estructuralmente entrelazadas de maneras que solo se hacen visibles cuando se estudian conjuntamente.

Cuidado social: el trabajo directo de sostener a las personas a lo largo del curso de vida —alimentar, cuidar la salud, educar, acompañar—; es la faceta más visible en el debate político y suele articular las discusiones sobre el trabajo de cuidados, los déficits de cuidados y los sistemas de cuidados. Sin embargo, nunca es algo puramente social: depende de ecologías vivas y está impregnado de significado cultural.

Cuidado cultural: la transmisión de la memoria, la lengua, las ceremonias, los saberes artesanales y los vínculos a través de las generaciones y dentro de las comunidades; rara vez se conceptualiza como una forma de cuidado, a pesar de estar estrechamente ligado a la labor de reproducción social y de estar igualmente sujeto a la devaluación y a las crisis. La destrucción del cuidado cultural —causada por la escolarización colonial, el desplazamiento, las políticas de asimilación y el recorte de fondos para las artes y las humanidades— constituye una crisis de cuidados, inseparable de las crisis de cuidado social y ecológico que la acompañan.

Cuidado ecológico: el mantenimiento de suelos, cursos de agua, variedades de semillas, bosques, animales y los sistemas vivos más amplios de los que depende toda vida humana; históricamente ha sido realizado de manera desproporcionada por las mismas comunidades —y a menudo por las mismas mujeres— que soportan las cargas más pesadas del cuidado social y cultural. La apropiación y degradación de los ecosistemas afectan con mayor dureza a quienes ya se encuentran más expuestos; el despojo ecológico implica también el despojo de las condiciones que hacen posible el cuidado social y cultural.

La revista invita especialmente a enviar trabajos que rechacen tratar estos ámbitos como registros separados y que arrojen luz sobre su interconexión estructural: investigaciones que se pregunten cómo las comunidades organizan el cuidado del mundo vivo junto con el cuidado de las personas; que examinen cómo las prácticas culturales codifican saberes ecológicos y éticas relacionales; que analicen cómo la crisis climática, el extractivismo y el colapso ecológico agravan los déficits de cuidados existentes, aun cuando a menudo financian políticas de bienestar; y que presten atención a los movimientos —indígenas, feministas, campesinos y ecologistas— que ya han explorado estas conexiones.

Estructura de cada número

Cada número de Care in Common consta de tres secciones, cada una de las cuales representa una forma distinta, aunque interconectada, de conocimiento y expresión.

I. Artículos arbitrados

La primera sección publica artículos académicos originales que han sido sometidos a un proceso de revisión por pares de doble ciego. Se aceptan investigaciones empíricas, contribuciones teóricas, estudios comparativos e intervenciones metodológicas de diversas disciplinas. Por lo general, los artículos tienen una extensión de entre 8.000 y 10.000 palabras, incluidas las notas y las referencias.

Se solicita a los revisores que evalúen los trabajos presentados basándose en la calidad del argumento, la relevancia de la contribución y la claridad de la redacción, en lugar de exigir su conformidad con una convención disciplinaria específica. Los editores de la revista se comprometen a colaborar de manera constructiva con investigadores que inician su carrera o que pertenecen a grupos subrepresentados, siempre que sus manuscritos sean prometedores pero requieran un mayor desarrollo. Valoramos especialmente los trabajos que metodológicamente innovador, que trascienda las fronteras disciplinarias o que desafíe los marcos predominantes en la investigación sobre los cuidados.

II. Escritos de profesionales y activistas

La segunda sección es un espacio dedicado a aquellas personas cuya relación principal con los cuidados es de índole práctica y política. La red Revaluing Care siempre ha sostenido que el conocimiento más importante sobre los cuidados no se genera únicamente en las universidades. Esta sección busca contribuciones de trabajadores y trabajadoras del sector de los cuidados (así como de sus sindicatos y organizaciones), organizadores comunitarios, defensores de políticas públicas, profesionales de la salud, trabajadores sociales, educadores, padres, madres y cuidadores familiares, activistas por los derechos de las personas con discapacidad y otras personas que trabajan en la primera línea de los cuidados. Se valoran especialmente las propuestas colaborativas que trascienden las divisiones organizativas o profesionales.

Las contribuciones son revisadas por el colectivo editorial junto con miembros del panel asesor de profesionales de la revista. No es necesario que sigan las convenciones académicas de cita o argumentación. Buscamos claridad de propósito, autenticidad en la experiencia y el análisis, y una contribución genuina a la comprensión colectiva. Los envíos pueden adoptar la forma de ensayos, relatos de campañas específicas o luchas políticas, historias organizativas, declaraciones colectivas o entrevistas. La extensión es flexible, situándose habitualmente entre las 1.500 y las 5.000 palabras.

III. Materiales creativos

La tercera sección publica poesía, ficción, no ficción creativa, artes visuales, fotografía, obra gráfica y formas experimentales que abordan los cuidados como tema central o que surgen de la experiencia de ofrecerlos y recibirlos. Este compromiso refleja una convicción presente en toda la labor de la red Revaluing Care —visible en proyectos como la exposición «Visualizing Care» y el proyecto «Photovoice, Care, and Loneliness»—: que la obra estética y literaria realiza una labor intelectual y política que no puede reducirse a la academia ni al activismo reivindicativo. El arte y la literatura pueden dar testimonio, cultivar la atención y generar solidaridad de formas que la argumentación por sí sola no logra.

Las propuestas creativas son revisadas por el colectivo editorial en consulta con lectores invitados que poseen la experiencia pertinente. Buscamos obras de auténtico mérito artístico y damos la bienvenida tanto a voces consagradas como emergentes. No existen límites estrictos de extensión para los textos enviados. Las obras visuales deben remitirse en archivos de alta resolución; la revista no cobra tasas de reproducción y colabora con los artistas para garantizar la calidad de la presentación.

Acceso abierto y derechos de autor

Care in Common es una publicación de acceso totalmente abierto. No existen cuotas de suscripción, muros de pago ni cargos por procesamiento de artículos de ningún tipo. Todas las obras publicadas en la revista están disponibles gratuitamente para cualquier persona, inmediatamente tras su publicación y a perpetuidad. Esto no es solo una postura política: las cuestiones que aborda esta revista —quién realiza el trabajo de cuidados, quién lo paga, quién se beneficia y quién toma las decisiones— son cuestiones que nos incumben a todos. El conocimiento sobre ellas no debe quedar restringido por barreras comerciales.

Todo el material publicado recibe un DOI, se indexa a través de CrossRef y se publica bajo una licencia Creative Commons Atribución 4.0 Internacional (CC BY 4.0). Los autores conservan la totalidad de los derechos de autor de sus obras. Tienen plena libertad para volver a publicar sus contribuciones —en recopilaciones, libros, otras revistas, repositorios institucionales, publicaciones de organizaciones o cualquier otro medio— sin necesidad de solicitar permiso a la revista. Solo solicitamos que se reconozca la publicación original en Care in Common.

Calendario de publicación y envío de originales

Care in Common se publica como un volumen ampliable a lo largo del año, lo que permite que los artículos aparezcan tan pronto como están terminados, sin tener que esperar a un calendario de producción fijo. Se aceptan manuscritos de forma continua durante todo el año. Por lo general, los autores de trabajos sometidos a revisión por pares recibirán una primera respuesta en un plazo de doce semanas tras la recepción. Se considerará la publicación de números especiales sobre temas específicos propuestos por el colectivo editorial o por editores invitados; se aceptan propuestas.

La revista invita a enviar trabajos a académicos, profesionales, activistas y artistas de todo el mundo. Los artículos se publicarán simultáneamente en inglés y en el idioma original del manuscrito. Los autores pueden solicitar que el artículo aparezca también en un tercer idioma; por ejemplo, si la temática se refiere a una región donde predomina un tercer idioma.

Para hacer viable esta política de traducción, comenzaremos con traducciones generadas por IA y colaboraremos con los autores para revisar su calidad.

Todos los trabajos enviados deben ser originales, no haber sido publicados previamente ni estar siendo considerados simultáneamente en otro lugar. Los artículos sujetos a revisión por pares deben prepararse para su revisión anónima. Las directrices detalladas de envío, incluidos los requisitos de formato y las instrucciones para presentaciones visuales, están disponibles en el sitio web de *Revaluing Care*. Se anima a los posibles colaboradores que tengan dudas sobre el alcance o la idoneidad de su trabajo a escribir a los editores antes de realizar el envío.

Gobierno editorial

Care in Common está dirigida por un colectivo editorial que se nutre de la red internacional de académicos, profesionales y artistas formada a través del proyecto *Revaluing Care in the Global Economy*. La composición del colectivo refleja el compromiso fundacional de la red de trabajar a través de disciplinas, geografías y generaciones, así como de mantener un diálogo genuino entre investigadores académicos, trabajadores y organizadores del sector de los cuidados y artistas.

La revista apuesta por la equidad y la representación en su gobernanza, en los procesos de revisión y en los contenidos publicados. Buscamos activamente miembros para el colectivo editorial, revisores y colaboradores cuyas perspectivas, ubicaciones y áreas de experiencia estén subrepresentadas en el ámbito editorial académico convencional; esto incluye a académicos del Sur Global, trabajadores y organizadores del sector de los cuidados, y artistas que trabajan desde tradiciones no occidentales.

Colectivo editorial actual:

Editores principales: Jocelyn Olcott y Tania Rispoli (Universidad de Duke)

Miembros del colectivo:

Eileen Boris (UC Santa Bárbara)

Kelly Dombroski (Universidad Massey, Aotearoa Nueva Zelanda y Community Economies Institute)

Richard Itaman (Universidad de Leeds, Reino Unido)  

Katharine McKinnon (Universidad Victoria de Wellington, Aotearoa Nueva Zelanda y Community Economies Institute)

Jennifer Nedelsky (Universidad de Toronto)

Shelley Park (Universidad de Florida Central)

Supriya Routh (Universidad de Columbia Británica)

Sarah Small (Universidad de Nueva Inglaterra)

Joan Tronto (Universidad de Minnesota)

Mauro Turrini (Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Madrid)

Holly Worthen (Universidad Autónoma Benito Juárez, Oaxaca)

Relación con *Revaluing Care in the Global Economy*

Care in Common se concibe como un complemento a la labor de divulgación pública que ya realiza la red *Revaluing Care*. El blog de la red, *Care Talk*, seguirá funcionando como un espacio para comentarios públicos accesibles. El seminario de documentos de trabajo servirá de vía para generar nuevos contenidos y continuará siendo un espacio donde investigadores en etapas iniciales de su carrera y académicos de grupos subrepresentados puedan recibir comentarios constructivos sobre trabajos en curso. Los talleres temáticos periódicos ofrecerán un foro para reflexionar colectivamente desde diversas perspectivas a medida que se desarrollan los temas. La revista aporta a este ecosistema un espacio para trabajos que han pasado por un proceso de revisión por pares y desarrollo editorial, y que pueden servir como registro académico y de archivo duradero del campo de estudio.

La estructura de tres secciones de la revista refleja los compromisos de la propia red: una investigación rigurosa que trasciende las fronteras disciplinarias; un conocimiento generado a partir de la práctica y la organización; y formas estéticas capaces de captar la textura del cuidado de un modo que la argumentación por sí sola no puede lograr. En este sentido, Care in Common no es solo una revista sobre el cuidado, sino que constituye en sí misma una práctica de cuidado: atenta, plural y comprometida con lo común.

Números fundacionales: *Aprendiendo de América Latina*

Los cuatro primeros números de Care in Common toman como referencia una década de activismo transformador, formulación de políticas públicas y reformas jurídicas en América Latina.— una región que, durante este período, ha generado algunas de las reflexiones y prácticas más trascendentales en torno al cuidado en todo el mundo. Desde las calles de Buenos Aires hasta las asambleas constitucionales de Bogotá y Santiago, desde la Comisión Interamericana de Derechos Humanos hasta los gobiernos municipales que experimentan con nuevas infraestructuras de la vida cotidiana, América Latina ha sido un laboratorio para reimaginar qué significa el cuidado, qué exige y qué puede posibilitar. Estas cuestiones fundacionales no se refieren exclusivamente a América Latina —cada una es una cuestión de relevancia global— pero toman su energía y gran parte de su evidencia de ese contexto y nos permiten pensar juntos sobre cómo viajan los conceptos y las expectativas de cuidado.

Taller 1:  Cuidado contra la violencia: violencia de género, justicia reproductiva y reproducción social

La última década en América Latina ha sido testigo de una coyuntura extraordinaria: las movilizaciones masivas del movimiento Ni Una Menos contra la violencia de género junto con crisis cada vez más profundas de feminicidio, violencia doméstica y violencia obstétrica; expansiones arduamente conseguidas —aunque siempre en peligro— de los derechos reproductivos en algunos países junto con ataques sostenidos a esos derechos en otros; y una creciente insistencia teórica y política en entender la violencia de género no como una aberración, sino como producida estructuralmente por las mismas fuerzas que organizan —y devalúan— el cuidado y la reproducción social.

Este número se pregunta cómo la violencia de género, la justicia reproductiva y la reproducción social están imbricadas: no son simplemente preocupaciones adyacentes, sino fenómenos que se coproducen y deben entenderse en conjunto. Invita a la investigación que se niega a tratar el feminicidio, la esterilización forzada, la violencia obstétrica, la criminalización del aborto y el trabajo no remunerado de la reproducción social como cuestiones separadas que requieren análisis separados. Acoge relatos de movimientos sociales que han hecho visibles políticamente estas conexiones —las huelgas generales feministas argentinas, el movimiento marea verde por la justicia reproductiva, las redes transnacionales de trabajadoras domésticas y de cuidados— así como trabajos teóricos que iluminan las conexiones estructurales que estos movimientos han nombrado. Se aceptan especialmente propuestas creativas que den testimonio de vidas moldeadas por esta intersección.

Taller 2:  Infraestructuras de cuidado

El cuidado requiere infraestructura. Requiere espacio, tiempo, recursos y los arreglos sociales que hacen posible una provisión sostenida. Este número toma como ejemplo central las manzanas del cuidado de Bogotá —bloques de cuidado— un experimento pionero en la creación de una infraestructura de cuidado público integrada y anclada espacialmente que combina cuidado infantil, cuidado de ancianos, capacitación de trabajadores de cuidado y apoyo para cuidadores familiares a poca distancia de las comunidades que los necesitan. Las manzanas representan una visión particular de la infraestructura de cuidado: pública, feminista, arraigada territorialmente y diseñada para redistribuir las cargas de cuidado no remuneradas en lugar de simplemente mercantilizarlas. Responden a Bogotá y existen dentro de ella como un espacio urbano más amplio que ya está configurado de maneras particulares

Pero las infraestructuras de cuidado adoptan muchas formas, y este número presta especial atención a la imbricación de las dimensiones sociales, culturales y ecológicas de la infraestructura de cuidado. Las prácticas de gestión colectiva, por ejemplo, frecuentemente organizan el cuidado social —cuidado infantil, cuidado de ancianos, ayuda mutua— junto con la transmisión cultural y la administración ecológica; el bien común en sí mismo suele ser las tres cosas a la vez. Este número invita a trabajar en las prácticas de gestión colectiva a través de las cuales las comunidades construyen recursos de cuidado compartidos fuera del mercado y el Estado; en experimentos municipales y regionales en la provisión de cuidados en toda América Latina y más allá; en la arquitectura y la política espacial del cuidado; en la relación entre la infraestructura de cuidado y la planificación urbana; en enfoques cooperativistas y de economía solidaria para organizar el cuidado; en tradiciones indígenas y campesinas de organización del cuidado que rechazan la separación del florecimiento humano y ecológico; y en las condiciones y la organización de los trabajadores de cuidado de cuyo trabajo depende cualquier infraestructura. La cuestión plantea, en todos estos registros: qué condiciones sociales y materiales hacen que el cuidado sea realmente posible y cómo la estructuración del cuidado transforma los sistemas dentro de los cuales ya existe el cuidado, y cómo podría transformar el cuidado mismo

Taller 3:  Difusión de normas: el cuidado como derecho, ecología y derecho

Durante la última década, se ha desarrollado un conjunto notable de cambios jurídicos y normativos en las Américas. La opinión consultiva de la Corte Interamericana de Derechos Humanos que establece el cuidado como un derecho humano, la legislación modelo de la Comisión Interamericana de Mujeres (CIM) para la creación de sistemas nacionales de cuidado (sistemas nacionales de cuidado), la pionera Sis de Uruguay El Sistema Nacional Integrado de Cuidados, junto con iniciativas legislativas análogas en Chile, Ecuador, Colombia y México, ha generado un conjunto emergente de leyes y políticas que conciben el cuidado como un ámbito de derechos y responsabilidad pública, en lugar de una obligación privada. Paralelamente, innovaciones constitucionales que reconocen los derechos de la naturaleza —como las disposiciones sobre la *Pachamama* en Ecuador y las decisiones judiciales sobre los derechos de ríos y bosques en toda la región— han planteado interrogantes sobre si es posible incorporar el cuidado ecológico en los marcos jurídicos y políticos, y de qué manera.

Este número examina cómo las normas viajan, se transforman y arraigan. Invita a presentar trabajos sobre los procesos políticos y jurídicos mediante los cuales el cuidado se ha constituido como un derecho humano y un ámbito de políticas públicas; sobre las brechas entre el reconocimiento formal y la provisión material; sobre cómo la legislación modelo se adapta, se diluye o se radicaliza al transitar entre organismos internacionales, legislaturas nacionales y gobiernos locales; y sobre la teoría jurídica feminista y su relación con el cuidado. Resultan de especial interés los trabajos que exploran cómo los cuidados sociales, culturales y ecológicos se articulan —o podrían articularse— dentro de los marcos jurídicos y normativos. Las disposiciones sobre los derechos de la naturaleza que surgen en la región representan un intento de extender la lógica del cuidado al ámbito ecológico; por su parte, las tradiciones jurídicas indígenas ofrecen otro conjunto de perspectivas —a menudo más antiguas— que rechazan la separación entre las obligaciones de cuidado hacia los seres humanos y hacia aquello que trasciende lo humano. ¿Qué implica tener derecho al cuidado? ¿Y qué significa que el derecho reconozca la obligación de cuidar la Tierra, el patrimonio cultural y las condiciones que hacen posible la vida colectiva?

Taller 4: Perspectivas críticas sobre el cuidado

El enfoque del cuidado no está exento de críticas; el compromiso de la revista con el rigor intelectual exige que dichas críticas sean escuchadas, analizadas y tomadas en serio. Este número se dedica a las perspectivas críticas que complejizan, cuestionan o rechazan el marco del cuidado: la sospecha, proveniente de la teoría feminista negra, de que el discurso del cuidado se ha utilizado históricamente al servicio del capitalismo racial, el feminismo blanco y la vigilancia y el control de las familias negras e indígenas; el argumento de la teoría de la reproducción social, según el cual centrarse en el cuidado corre el riesgo de ocultar las condiciones estructurales —explotación, desposesión, imperialismo— que hacen que el cuidado sea, a la vez, necesario e imposible para tantas personas; y las críticas surgidas desde el pensamiento descolonial y posdesarrollista en torno a los supuestos universalizadores presentes en gran parte de la ética del cuidado.

Estas objeciones conllevan implicaciones políticas y teóricas fundamentales. Investigadoras feministas negras han documentado cómo el cuidado —el cuidado forzado ejercido por mujeres esclavizadas, el cuidado mal remunerado de las trabajadoras domésticas, el cuidado impuesto a madres bajo la vigilancia de los sistemas de protección infantil— ha sido tanto un espacio de dominación racial como de crianza y sostén de la vida. Las teóricas de la reproducción social han argumentado que la valorización del cuidado puede servir para naturalizar los roles de género y desviar la atención de la relación salarial y de la organización más amplia de la producción capitalista. Pensadores descoloniales han cuestionado si el cuidado, tal como circula en el discurso de las políticas internacionales, conlleva una visión particular de la familia, el Estado y lo social que excluye otras formas de organizar la vida colectiva.

Este número busca hacer productivas dichas tensiones. Invita a presentar trabajos académicos, escritos de profesionales y obras creativas que rechacen los consuelos fáciles; trabajos que planteen interrogantes difíciles sobre quién resulta protegido y quién expuesto por los marcos del cuidado, sobre la diferencia entre el cuidado como reivindicación y el cuidado como disciplina, y sobre las condiciones bajo las cuales el cuidado podría convertirse en un espacio de liberación en lugar de control. Asimismo, se aplican perspectivas críticas al propio énfasis de la revista en la imbricación de los cuidados sociales, culturales y ecológicos: ¿corre el giro hacia el cuidado ecológico el riesgo de estetizar las relaciones de extracción y desposesión? ¿Diluye la expansión del alcance del cuidado su carácter político? ¿El conocimiento de quién sobre el cuidado ecológico y cultural recibe reconocimiento, y el de quién es absorbido por marcos que no le pertenecen?

El cuidado está subvalorado en todo el mundo.

Estamos explorando las razones de ello y cómo cambiar esta situación.

Para más información o para enviar trabajos, contacte a los editores en revaluingcarelab[at]duke.edu

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