¿Puede la legislación sobre cuidado infantil aumentar la participación de las mujeres en la fuerza laboral remunerada?
Este análisis comparativo global remite a un artículo con impresionantes detalles empíricos y responde “Sí”.
En 2022, la tasa de participación global de las mujeres en la fuerza laboral se situó en el 47 %, casi 25 puntos porcentuales por debajo de la de los hombres.
Uno de los factores clave que contribuyen a esta brecha es la carga desproporcionada de responsabilidades domésticas que soportan las mujeres. Abordar este desafío ha suscitado interés por la idea de ofrecer servicios de cuidado infantil asequibles, especialmente para las madres que también desarrollan una carrera profesional. Una amplia investigación subraya el impacto positivo de un cuidado infantil accesible y asequible en los resultados de las mujeres en el mercado laboral. Por ejemplo, los estudios revelan una fuerte correlación entre la inversión en cuidado infantil temprano y la mejora de los resultados en el mercado laboral para las mujeres en países de renta alta (Olivetti and Petrongolo, 2017). De manera similar, un mayor acceso al cuidado infantil institucional parece reforzar los resultados de las madres en el mercado laboral en países de renta baja y media (Halim et al., 2023).
Sin embargo, persiste una pregunta: ¿pueden políticas como la legislación sobre cuidado infantil mejorar de forma significativa, y a mayor escala, las perspectivas de las mujeres en el mercado laboral? La respuesta a esta cuestión no es evidente. Si bien un mejor acceso a los servicios de cuidado infantil podría, desde luego, liberar más tiempo para que las mujeres participen en el trabajo remunerado, otros factores también influyen en sus decisiones. La asequibilidad de los servicios de cuidado infantil en relación con los ingresos potenciales, la calidad de estos servicios y las normas sociales sobre el papel de las mujeres dentro del hogar son consideraciones importantes que podrían eclipsar el impacto de los cambios normativos.
Resulta difícil determinar si la implementación de leyes de cuidado infantil puede influir en los resultados de las mujeres en el mercado laboral. Por ejemplo, no podemos simplemente comparar la tasa de participación de las mujeres en la fuerza laboral en países que cuentan con una ley de cuidado infantil con la de países sin dichas leyes, porque estos países pueden diferir entre sí en otras dimensiones relevantes para los resultados de las mujeres en el mercado laboral, como el nivel educativo de las mujeres. Del mismo modo, no podemos comparar la participación de las mujeres en la fuerza laboral remunerada de un país antes y después de que promulgue una ley porque, con el tiempo, otros cambios —no relacionados con la ley— podrían haber influido en la participación de las mujeres en la fuerza laboral remunerada. Para sortear este problema, adoptamos un método conocido como estimación de diferencias en diferencias, que hace ambas cosas; es decir, comparamos países antes y después de que promulguen una ley de cuidado infantil con países que nunca han promulgado una ley de este tipo.
Nuestro análisis se basa en datos de 80 países a lo largo de un periodo de 20 años (2000-2020). Utilizamos la base de datos del Banco Mundial Women, Business, and the Law para recopilar información sobre cuándo se promulgaron las leyes de cuidado infantil y cuándo entraron en vigor, junto con otros indicadores normativos relacionados con la disponibilidad, la asequibilidad y la calidad de los servicios de cuidado infantil.
Observamos que la introducción de una ley de cuidado infantil conduce, de media, a un aumento del 2 % en la tasa de participación de las mujeres en la fuerza laboral remunerada de un país. Este efecto es particularmente destacado entre las mujeres casadas con menor nivel educativo y aquellas de entre 35 y 44 años, lo cual tiene sentido porque son las mujeres para quienes la mejora de los servicios de cuidado infantil resulta más pertinente y que tienen más probabilidades de estar fuera de la fuerza laboral remunerada en ausencia de dichas leyes. Además, el impacto de estas leyes parece reforzarse con el tiempo, dando lugar a un aumento de hasta el 4 % en la participación de las mujeres en la fuerza laboral remunerada cinco años después de su implementación.
Aunque esta información es convincente, es importante reconocer que solo constituye una pieza de un rompecabezas complejo. Nos gustaría saber más sobre cómo estas leyes influyen en las decisiones de las mujeres y por qué.
En el artículo también profundizamos en el papel de atributos específicos de las leyes relacionados con la disponibilidad, la asequibilidad y la calidad de los servicios de cuidado infantil y, aunque parece que la disponibilidad y la asequibilidad son los motores más importantes, persisten algunas preguntas. Por ejemplo, ¿cómo logramos que las regulaciones concebidas para promover los servicios de cuidado infantil se implementen en primer lugar? ¿Se debe principalmente a una mayor concienciación, a la presión de la comunidad internacional, a las demandas laborales o a una combinación de estos factores? Además, ¿cuáles son los efectos últimos de las leyes de cuidado infantil sobre el empleo y los salarios de las mujeres? ¿Cómo responden las empresas a estas leyes? Nos entusiasma ver a más personas explorando estas áreas en futuras investigaciones.
Si le intriga y desea explorar los detalles más finos, le invitamos a profundizar en nuestro documento de trabajo “Filling the Gaps : Childcare Laws for Women’s Economic Empowerment”.
¡Feliz lectura!
La imagen de portada ha sido diseñada por Nancy Folbre.
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