El papel social y cultural de la cooperación

Ante la creciente fragmentación social y una crisis de los cuidados, la cooperación ofrece una forma alternativa de organizar la vida económica y social. Basándose en Beatrice Potter Webb y la tradición cooperativa italiana, este artículo explora cómo el cooperativismo puede regenerar los lazos sociales más allá de la competencia y la extracción.

El sistema capitalista financiero ha generado una profunda crisis de los cuidados y de los lazos sociales en las sociedades occidentales. Ante esta fragmentación social y la erosión de las comunidades, la cooperación se presenta como una alternativa para reconstruir los vínculos colectivos y reorganizar la vida productiva en torno al cuidado, la solidaridad y la reproducción social, más allá de la lógica de competencia y extracción característica del capitalismo financiero. A este respecto, nos basaremos en algunas ideas de Beatrice Potter Webb sobre la cooperación para analizar la experiencia italiana.

Cooperación, cuidados y lazos sociales

Beatrice Potter Webb (1858-1943) fue una socióloga y reformadora británica cuyos estudios se centraron en las causas estructurales de la pobreza y la desigualdad. Su trabajo fue una crítica a la filantropía moralizante y a las explicaciones individualistas de la pobreza, proponiendo en su lugar una visión comunitaria y estructural de las causas de la pobreza. Defendió el papel de las cooperativas y los sindicatos como fundamentos de la democracia económica y el bienestar, anticipando los debates contemporáneos sobre la «infraestructura social» de los cuidados y la economía moral colectiva.

Potter Webb, por lo tanto, entendió la cooperación no solo como un mecanismo económico, sino también como una forma de organización social que sitúa el cuidado y la solidaridad en el centro de los lazos sociales, en lugar del beneficio individual. En su trabajo empírico sobre las cooperativas de consumo británicas, Potter Webb identificó una alternativa radical al beneficio capitalista: la redistribución del excedente en favor de la comunidad, la gestión democrática bajo el principio de «una persona, un voto», y la formación de una ciudadanía deliberativa y responsable. Estas ideas implicaban una visión diferente del conflicto de clases tradicional, centrándose en el papel transformador de la autoorganización ciudadana, así como en la centralidad de la cooperación y la negociación democrática para abordar los conflictos sociales.

Históricamente, la cooperación y el mutualismo anticiparon la emergencia del estado del bienestar, demostrando que la seguridad social puede construirse «desde abajo» a través de la solidaridad y la reciprocidad. Así, los modelos de bienestar europeos destacan por su pluralidad —liberal, conservador-corporativista, socialdemócrata y mediterráneo— y su relación con la ciudadanía social y los lazos comunitarios.

En las últimas décadas, el llamado «segundo bienestar», basado en la acción de actores no estatales (empresas, comunidades, asociaciones y cooperativas), ha ganado terreno ante las limitaciones del bienestar estatal tradicional. Así, el llamado «diamante del bienestar» es un modelo analítico que destaca la interdependencia entre el estado, el mercado, la comunidad y la sociedad civil organizada, situando la cooperación como un mecanismo clave de hibridación y equilibrio entre estos polos.

El cooperativismo en Italia: una breve historia y desafíos actuales

El ejemplo italiano ilustra cómo la cooperación ha aglutinado múltiples matrices culturales (laica, socialista, católica), ha recibido apoyo institucional y se ha diversificado territorial y organizativamente. Desde la fundación de la primera cooperativa de consumo en Turín (1854), inspirada en el modelo inglés, el movimiento cooperativo italiano ha desempeñado un papel central en la inclusión social, la economía mutualista y la innovación cívica. Tras la Segunda Guerra Mundial y el fascismo, la Constitución de 1948 reconoció y promovió explícitamente el papel social de la cooperación. A partir de la década de 1970, las cooperativas sociales se convirtieron en actores clave del «tercer sector», gestionando servicios de bienestar y promoviendo la inclusión laboral de grupos vulnerables.

En la segunda mitad del siglo XX, la expansión organizativa del movimiento dio lugar a grandes redes nacionales como Coop Italia, que modernizaron y verticalizaron el sector. Sin embargo, estas dinámicas también han generado desafíos: la concentración de poder y la pérdida de vínculos con los territorios y sus miembros, lo que las ha alejado de sus valores fundacionales.

Sin embargo, ante los riesgos de institucionalización y «financiarización» de las grandes cooperativas, han surgido nuevas formas de economía solidaria, como los Grupos de Compra Solidaria (GAS en Italia), que son ejemplos de Redes Alimentarias Alternativas (AFN). Estos grupos, surgidos en la década de 1990, se organizan democráticamente para realizar compras colectivas de alimentos directamente a productores locales, priorizando criterios de equidad, sostenibilidad y proximidad. Aunque económicamente los GAS y las AFN responden a una economía de nicho, han difundido valores cooperativos, generando modelos de producción y consumo más justos, sostenibles y participativos. Su impacto es principalmente cultural y social, reactivando lazos de confianza y autoorganización comunitaria, así como promoviendo el aprendizaje colectivo y prácticas alternativas al capitalismo dominante.

Para concluir

Podemos concluir que la cooperación, tal como la analizó Beatrice Potter Webb, es una piedra angular para abordar la actual crisis de los cuidados y la reproducción social. La cooperación puede traducir la solidaridad en instituciones y prácticas concretas, restaurando el vínculo entre la economía y los lazos sociales. Y aunque la incorporación de las cooperativas al sistema capitalista ha traído tanto progresos como ambigüedades, las experiencias recientes demuestran que, más allá de su función económica, las cooperativas desempeñan un papel muy importante en la regeneración de los lazos sociales.

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