Desigualdades sanitarias raciales en Brasil y Estados Unidos a través de la historia

Salud, enfermedad y raza interactuaron de una manera muy particular en el pensamiento médico de Brasil y Estados Unidos en el tránsito del siglo XIX al XX. Comparar ambos casos puede ayudarnos a comprender mejor cómo se organizó la historia de una ciencia médica racializada.

En la segunda mitad del siglo XIX, Brasil se vio asolado por diversas enfermedades contagiosas. La viruela, la fiebre amarilla y la tuberculosis son solo algunos ejemplos. Se propagaban en centros urbanos donde las condiciones de vivienda, el acceso a alimentos y la atención sanitaria eran precarios. Era un país enfermo (SCHWARTZ, 1993), y se requería personal técnico especializado para sanear la nación.

En este contexto el saber médico comenzó a ser reconocido por las instituciones oficiales; hablamos de las primeras escuelas de medicina, en Bahía y Río de Janeiro. En estos centros el plan de estudios comenzó a estructurarse sobre la base de evidencias clínicas, y el pensamiento médico-científico floreció en revistas especializadas. Este escenario estuvo acompañado por la aparición de los “médicos higienistas”: figuras activas en la escena política que, a veces con autoritarismo y violencia, proyectaron su influencia en las directrices sanitarias y la planificación urbana.

El surgimiento del personal técnico especializado estuvo asociado a cambios importantes en la epistemología médica. Oponiéndose al paradigma ambiental, que centraba su explicación de la enfermedad en la exposición a múltiples factores externos, la teoría pasteuriana propuso una etiología única para las enfermedades infecto-contagiosas: la contaminación por microorganismos. Sin embargo, la superación del paradigma ambiental por la lógica pasteuriana se produjo mediante una transición gradual y debatida. Parte de este proceso se debe a la dimensión política y social de las medidas sanitarias, que utilizaron recursos operados por estas dos epistemologías para interpretar los males experimentados en los centros urbanos.

Los analistas del período discuten hasta qué punto la concepción de razas humanas influyó en esta transición epistemológica. Una hipótesis (CHALHOUB, 1996) propone que los especialistas reconocieron la susceptibilidad de algunas razas humanas a ciertos patógenos y orientaron sus acciones con base en este paradigma. Los negros habrían estado expuestos a ciertas enfermedades tropicales en África, lo que les otorgó cierta inmunidad, en comparación con los blancos europeos, que fueron expuestos a estos patógenos por primera vez en Brasil. Esta epistemología resultaría en políticas sanitarias racializadas y selectivas, centradas en acciones sanitarias para ciertas enfermedades y territorios.

Sin embargo, existen desacuerdos respecto a la supuesta racialización de las políticas sanitarias en el cambio de siglo. Maio (2010) sostiene que la influencia de los especialistas en la conducción de una política sanitaria centralizada y autoritaria estuvo bastante limitada por el bajo presupuesto. Va más allá e indica que atribuir un paradigma racialista a la medicina del período significa transponer lógicas operadas en otros países a la realidad brasileña; notablemente, la desarrollada en Estados Unidos. Ambos autores coinciden, no obstante, en que hubo una combinación particular entre epistemologías médicas distintas, lo que caracterizaría una medicina tropical única y original que nacía en el país.

Para poner a prueba esta afirmación, nuestra investigación recurrió a los archivos médicos del período para evaluar: (a) la supuesta originalidad de la teoría sanitaria nacional y (b) eventuales diálogos entre escritos brasileños y estadounidenses. Nuestra investigación se apoyó en una técnica denominada Reconocimiento Óptico de Caracteres para buscar la palabra clave “raza”. Los resultados muestran que el programa intelectual sanitario de la época se caracterizó no por la originalidad, sino más bien por una ambigüedad respecto a la interacción entre raza y contaminación.

En Estados Unidos, tras la Guerra Civil, el racismo “científico” se dedicó a categorizar y proyectar la población según su raza. Estas tesis encontraron eco en los recuentos poblacionales y los estudios de salud, puesto que estos ofrecían una base de datos empírica para poner a prueba teorías de superioridad racial. Además, los recuentos poblacionales tienen implicaciones políticas directas, ya que la representación política se ha basado en esto desde la constitución estadounidense. Los datos censales y las estadísticas vitales, la principal innovación del período, se utilizaron para poner a prueba la hipótesis de que las poblaciones negra e indígena estaban en declive y predecir su probable fecha de extinción.

Esta hipótesis se basaba en la supuesta predisposición de los grupos raciales a ciertas enfermedades, como la tuberculosis. Un debate sostenido en 1887 entre Washington Matthews, cirujano del Ejército de Estados Unidos, y Thomas Mays, médico de Filadelfia, es ilustrativo de cómo se abordaba esta cuestión. Los especialistas discutieron si los factores ambientales del contacto con la “civilización” eran perjudiciales o beneficiosos para la prevalencia de la tuberculosis entre los pueblos indígenas. En este punto el bacilo de Koch, la causa de la tuberculosis, ya había sido aislado y descrito (desde 1882); pero como podemos ver, la transición entre la teoría ambiental y la lógica microbiana también fue gradual aquí, y también hubo interacción con la lógica de las razas humanas.

En Brasil, por otro lado, la entrada de la cuestión racial en la salud pública parece desempeñar un papel secundario, puesto que los principales brotes epidémicos en los centros urbanos comenzaron a controlarse en la primera década del siglo XX mediante acciones públicas de desinfección. La variable raza retornó a escena a partir de la década de 1920, en estudios clínicos realizados utilizando registros administrativos, pero manteniendo el patrón de lateralidad previamente observado. En ese momento, el paradigma eugenésico ya dominaba el campo médico, lo que contribuyó a dar cierta evidencia a la variable raza.

Tras analizar similitudes y distancias entre ambas escuelas, podemos afirmar que la denominada originalidad de la teoría sanitaria brasileña tiene poco sustento. Ambas se apoyaron en arreglos entre la teoría ambiental, la lógica pasteuriana y la noción de razas humanas. Desde una perspectiva comparativa, no es posible salvaguardar el caso brasileño como original, aunque la escala de adhesión a tales arreglos entre los especialistas estadounidenses no puede ponerse a prueba. La principal diferencia parece ser la importancia otorgada a la variable raza: de elemento componente y exploratorio en el caso brasileño, a explicativo y determinante en el caso estadounidense. Sin embargo, parece haber un trasfondo común a ambas teorías: una concepción moralista, que atribuye las desgracias y enfermedades enfrentadas por la población negra a su condición “naturalmente” inferior desde una perspectiva civilizatoria centrada en la blancura como dominio del cuerpo sano.

Fuente de la imagen: obras raras. Licenciada bajo Creative Commons

Bibliografía

CHALHOUB, S. Cidade febril: cortiços e epidemias na corte imperial. São Paulo: Compania das letras, 1996.

HAMMONDS, E.; HERZIG, M. R. The natural diference: science and race in the USA from Jefferson to Genomics. Cambridge: MIT press, 2009.

MAIO, M. C. Raça, doença e saude pública no Brasil: um debate sobre o pensamento higienista do século XIX. Rio de janeiro: Fundação Oswaldo Cruz, 2010.

SCHWARCZ, L. M. O espetáculo das raças: ciêntistas, instituições e questão racial no Brasil (1870-1930). São Paulo: Compania das Letras, 1993.

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