Serie de conversaciones sobre el cuidado 2020-2021: El cuidado en todos los ámbitos
Entre 2020 y 2021, organizamos una serie de conversaciones públicas en línea centradas en el cuidado. Los temas variaron y examinamos cuestiones como el mundo post-trabajo, los parentescos queer, la reticencia a las vacunas, las normas laborales globales
Imaginarios post-trabajo
En una sociedad que promueve el rendimiento incesante y al mismo tiempo infravalora el trabajo “esencial”, mientras impone un horario laboral 24/7, queremos explorar cuáles son las alternativas. Desde el autodiseño en la era de la automatización hasta la renta básica universal, pasando por la resistencia de las comunidades indígenas, queremos buscar utopías concretas más allá o dentro de la ética del trabajo y el capitalismo.
Ponentes: Heather Berg, Arturo Escobar, Helen Hester, Melanie Yazzie
Presentadora: Tania Rispoli
Parentesco queer y cuidado
Parentesco queer y cuidado fue organizado por Pedro Nicoli (UFMG) y Riikka Prattes (Duke) para el proyecto Revalorizar el cuidado en la economía global.
Ponentes: Martin F. Manalansan IV (University of Minnesota), Shelley M. Park (University of Central Florida), Hil Malatino (Pennsylvania State University)
Lecciones feministas sobre la reticencia a las vacunas
“Indispensable para todas las mujeres trabajadoras y para las madres en el hogar”: Normas laborales globales y la economía del trabajo de cuidado, 1919-2020
Eileen Boris (Catedrática Hull de Estudios Feministas, University of California, Santa Barbara)
“Indispensable para todas las mujeres trabajadoras y para las madres en el hogar”: así caracterizó la organizadora francesa de trabajadoras a domicilio del sector de la confección Jeanne Bouvier una propuesta de jornada de ocho horas y semana de cuarenta y ocho horas que, hace un siglo, se convirtió en el Convenio núm. 1 de la recién creada Organización Internacional del Trabajo (OIT). Al diferenciar a la “madre en el hogar” de “todas las mujeres trabajadoras”, Bouvier reforzó la separación del trabajo de madre del mundo del empleo que ha perseguido la formulación de las normas laborales globales. Este binario —lo que algunas teóricas denominan trabajo productivo y reproductivo, otras trabajo remunerado y no remunerado y la OIT responsabilidades laborales y familiares— acotó el cuidado fuera del empleo. Hasta la década de 2000, el trabajo de cuidado remunerado se mantuvo en gran medida al margen de las deliberaciones de la OIT, mientras que el cuidado familiar no remunerado pasó a ser una preocupación como medio para aumentar la participación en la fuerza de trabajo y, así, reforzar la valoración del cuidado como un tipo especial de actividad, realizada por amor o por deber, que pierde su afectividad cuando se mercantiliza para permitir que otras personas salgan a trabajar. Con el supuesto de que cualquier “mujer” puede realizarlo y la prevalencia de personas de castas, clases y razas/etnias despreciadas o “otrerizadas” que asumen sus aspectos especialmente sucios y físicos, el trabajo de cuidado ha salido barato, incluso cuando es remunerado en lugar de asumido —o impuesto—. Y se ha dado por hecho que el trabajo estaba feminizado en un doble sentido: realizado por quienes se consideran mujeres y con características del trabajo femenino heteronormativo. Que la nueva economía del trabajo de cuidado, especialmente en tiempos de COVID, promocionada por la OIT como central para la igualdad de género, se limite a rebautizar las viejas desigualdades dependerá de las luchas libradas en su nombre.