¿Es amor y trabajo no remunerado? Variaciones sobre una profesión emergente en la economía popular del cuidado
La economía popular del cuidado en Argentina reabre interrogantes sobre el conocimiento y el trabajo «desde abajo», así como su valorización económica, política y social en los procesos de profesionalización.
Históricamente asociado a la esfera privada y a nociones de «amor» o «vocación», el trabajo de cuidados es fundamental para la sostenibilidad de la vida (Pérez Orozco, 2006). Durante mucho tiempo, el feminismo ha desafiado esta asociación con el conocido eslogan: «Dicen que es amor. Nosotras decimos que es trabajo no remunerado» (Federici, 2013), con el objetivo de visibilizar, desnaturalizar y reivindicar la dimensión laboral del cuidado, típicamente realizado por mujeres sin remuneración. Sin embargo, en algunos barrios populares de Buenos Aires, surge un matiz de algunas voces que se identifican como populares: «es amor y es trabajo no remunerado». Esta frase, que surgió de conversaciones con trabajadoras comunitarias del cuidado, encapsula una tensión explorada en esta investigación: ¿cómo coexisten las dimensiones afectivas y relacionales del cuidado con su reconocimiento como trabajo remunerado y la demanda de que se reconozca su valor?
Este estudio profundiza en las experiencias de cuidadoras comunitarias de personas mayores en el Área Metropolitana de Buenos Aires entre 2019 y 2023. Estas cuidadoras forman parte de lo que en Argentina se conoce como la economía popular, un sector creciente que abarca diversas formas de trabajo creadas por trabajadores excluidos del empleo asalariado formal. Esto incluye trabajo no registrado, comunitario y a menudo autoorganizado que surge en respuesta a la crisis del régimen de regulación fordista. Una característica particular del caso argentino es que parte de este sector se ha organizado políticamente a través de la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), que denuncia y busca revertir la devaluación social, económica y política de este trabajo en la búsqueda de derechos vinculados a un modo de producción diferente. La rama sociocomunitaria —que incluye el trabajo de cuidados en comedores, centros de primera infancia y cuidado de personas mayores, entre otros— es una parte significativa de esta economía y depende en gran medida de la política social para su remuneración. Aunque esencial para la (re)producción social, está altamente feminizada y se caracteriza por condiciones precarias y una remuneración baja o inexistente.
Profesionalización: Un proceso de valorización social en tensión
En respuesta a la devaluación histórica del cuidado —a menudo presentado como un «don femenino natural»—, organizaciones dentro de la economía popular, como la UTEP, junto con ciertas agencias estatales, han promovido la profesionalización del cuidado como una estrategia para lograr el reconocimiento legal y económico de esta actividad a través de la certificación de habilidades. Como suele ocurrir, esto implica identificar y codificar conocimientos, delinear tareas y estabilizar estándares en busca de una validación legitimadora. En este contexto, se busca redefinir los conocimientos arraigados en el activismo territorial y el cuidado familiar no remunerado como habilidades profesionales, distanciadas de sus orígenes domésticos y comunitarios.
Sin embargo, la investigación muestra que las cuidadoras negocian constantemente los límites de su actividad, que se sitúa entre las esferas doméstica, comunitaria y de mercado. Si bien las cuidadoras afirman la necesidad de ser remuneradas por su trabajo, también creen que el cuidado de calidad implica un componente afectivo-relacional significativo, a menudo descrito como «amor» o «vocación». A diferencia de épocas y experiencias anteriores (Zibecchi, 2014a y 2014b; Masson, 2004), durante el período de investigación, las cuidadoras infundieron su trabajo con valores políticos y prácticos, al mismo tiempo que exigían remuneración. En pocas palabras, las cuidadoras no afirman actuar por amor, sino trabajar con amor.
En la práctica, las cuidadoras combinan, no sin contradicción, la categoría nativa de trabajo frío o trabajo y nada más —una referencia a las competencias técnicas ligadas a una lógica instrumental y heterónoma de compromiso— con la categoría de compromiso, que une significados del activismo popular con los del trabajo de cuidados como modo de acción. Esta combinación de categorías es ambigua, ya que implica tanto un «plusvalor afectivo», expresado en gran medida como un «don de tiempo», como el uso de «conocimiento experiencial territorial». Juntos, estos sirven como elementos distintivos, valorados entre pares y, en contraste, con otras profesiones vinculadas al cuidado comunitario.
Regímenes de confianza y las coordenadas sociopolíticas de la profesionalización
El proceso de profesionalización, vinculado a la acreditación de conocimientos, ha producido cierta fricción en una situación. Se presenta como un mecanismo para incorporar conocimientos y saberes en un régimen de confianza institucionalizado y objetivado. Sin embargo, en profesiones largamente devaluadas y sujetas a un escrutinio público constante, algunas de las cuidadoras comunitarias de personas mayores a menudo veían la evaluación como un descrédito de su actividad diaria y de su conocimiento experiencial. Proponemos leer esta percepción de ser desacreditadas como una tensión entre un régimen institucional de confianza, basado en la certificación de habilidades, y un régimen interpersonal, basado en la credibilidad de las prácticas laborales y arraigado en el conocimiento local y comunitario. Debido a sentirse infravaloradas, algunas cuidadoras reafirmaron el valor de su trabajo y conocimiento, lo que esta investigación interpreta como una disputa política dirigida a la valorización social de su labor. Esta tensión subraya la necesidad de incorporar coordenadas históricas y sociopolíticas en cualquier comprensión situada de los procesos de profesionalización.
Una profesión emergente
Teóricamente, esta investigación se inscribe en la sociología del trabajo y las profesiones, proponiendo ver estas ocupaciones comunitarias como «profesiones emergentes». Es decir, sus contornos permanecen indefinidos, careciendo de un convenio colectivo laboral específico que las enmarque y sin una legitimidad estable y socialmente reconocida. Esta investigación también se basa en los estudios de cuidados y la economía feminista, particularmente aquellos que expanden la noción de trabajo y valor más allá de la racionalidad económica ortodoxa, desafiando oposiciones binarias como «amor» vs. «dinero» en el trabajo de cuidados. Desde esta perspectiva, el caso de la «economía popular del cuidado» en Argentina, con su genealogía específica en la organización social y su entrelazamiento con el Estado, proporciona un contexto único para analizar estas dinámicas.
En conclusión, el trabajo de cuidados comunitario dentro de la economía popular, tal como se refleja en las experiencias de cuidado de personas mayores, es una actividad compleja con límites cambiantes entre los ámbitos moral, político y económico. Las protagonistas de esta investigación articulan una política de conocimiento ambivalente: una búsqueda de reconocimiento e inclusión dentro del sistema legítimo de profesiones coexiste con un esfuerzo por distinguirse de ese mismo sistema, destacando el «plus» que aportan en comparación con quienes también se dedican al trabajo de cuidados en otros campos o entornos profesionales. A pesar de los esfuerzos hacia la profesionalización, la alineación entre el valor económico, político y social de este trabajo sigue siendo inestable. La frase «es amor y es trabajo no remunerado» continúa expresando la demanda de reconocimiento y remuneración a través de la movilización del afecto y el compromiso, constituyendo una compleja «economía moral del cuidado comunitario». Esta investigación destaca cómo, «desde abajo», las protagonistas de este trabajo históricamente infravalorado desarrollan estrategias y tácticas para afirmar su valía, incluso sin un reconocimiento sistémico completo.
Foto de Mustak Jaman: https://www.pexels.com/photo/elderly-person-wearing-rings-12982208/. Esta obra está bajo una Licencia Internacional Creative Commons Atribución-NoComercial-SinObrasDerivadas 4.0.