Investigar y escribir sobre cuidados mientras intentas cuidarte… y no morir en el intento
Amada Aurora Vollbert Romero
30 May 2026De ello que la encrucijada entre escribir sobre cuidados y no poder cuidar de ti misma por cuestiones estructurales como la explotación —o en este caso la autoexplotación a la que nos vemos forzadas a atenernos para sobrevivir— sea una de las grandes contradicciones que nos atraviesan como investigadoras que se encuentran haciendo una revaloración de este tipo de trabajo.
Concepción Arredondo de Rivera, anarquista mexicana que fue partícipe del movimiento magonista durante la Revolución mexicana, falleció el 11 de septiembre de 1913 debido a una afección en el estómago que, según algunas fuentes, después devino en un tipo de cáncer. Concha de Rivera, como le decían sus más allegados, además de participar en todas las actividades que implicaba una revolución es conocida por haber sostenido la cocina comunitaria del movimiento magonista hasta sus últimos días, tal es la ironía de su historia que una pregunta salta a la vista ¿por qué la mujer que saciaba el hambre de los revolucionarios murió precisamente de una enfermedad en el estómago?
Me hago esta pregunta mientras me recupero de una gastritis nerviosa que tuve en semanas anteriores por exceso de trabajo; y es que como docente e investigadora que habita una pequeña ciudad del Sur global tengo que sostener diversas chambas en simultáneo para pagar la renta, hacer el mercado y mantener a mi compañera de vida Guaje, mi perrita. En mi situación actual, doy clases a un par de grupos en la Universidad Vasconcelos de Oaxaca (UNIVAS), hago investigación freelance, atiendo el puesto de arte de uno de mis amigos y vendo cosas por internet, desde ropa que ya no uso hasta platillos que mi compañero cocina los fines de semana. Aún así, sé que mi situación es privilegiada porque puedo jugar un poco con la flexibilidad de mis tiempos, o eso me digo a mi misma cuando veo el poco dinero que mis cuatro trabajos logran juntar cada que no llego al fin de mes.
De ello que la encrucijada entre escribir sobre cuidados y no poder cuidar de ti misma por cuestiones estructurales como la explotación —o en este caso la autoexplotación a la que nos vemos forzadas a atenernos para sobrevivir— sea una de las grandes contradicciones que nos atraviesan como investigadoras que se encuentran haciendo una revaloración de este tipo de trabajo. Pero la cosa no termina ahí, porque sabemos que tampoco es cuestión de autocuidarse así a secas, no se trata de hacernos el famoso skincare antes de dormir después de estar ocho horas frente a pantallas y decir ¡listo, sí me cuide!. Más bien, se trata de construir comunidades y redes de cuidados que nos permitan realizar nuestras actividades sin exponernos a terminar enfermas o peor, como nuestra querida Concha.
Una de las magonistas que entendió esto con mucha claridad fue Maria Brousse Talvera, compañera de vida de Ricardo Flores Magón. Esta revolucionaria zacatecana supo construir formas otras de familia a través de redes extendidas de cuidados y crianza, con las cuales logró sostener a su hija Lucía Norman sin abandonar sus ideales y prácticas revolucionarias. Es interesante que María, si bien vivió en una época donde la crítica al trabajo de cuidados como trabajo no pagado aún no se desarrollaba, tuvo prácticas reflexivas al respecto siendo una asidua militante del amor libre. Es muy probable que esta postura crítica respecto a las afectividades fue lo que la llevó a pensar en la necesidad de distribuir la carga de cuidados y si recordamos la famosa frase de Silvia Federici “eso que ustedes llaman amor, es trabajo no pagado” podemos vislumbrar que amor y cuidados han estado estrechamente entrelazados a lo largo del tiempo.
Esta es una de las reflexiones con la que aperturó mi artículo titulado “Cuidar la Revolución para verla florecer: Los conocimientos-prácticas de las mujeres anarcomagonistas como una política en femenino”, pues realizar una lectura de momentos históricos en clave de cuidados —en este caso la Revolución mexicana— nos pone de cara con la necesidad de entender las posibles equivalencias que tenían los cuidados con otras ideas. En otras palabras, se vuelve necesario entender que quiźas muchas de las acciones que tenían las magonistas hacia el movimiento magonista se pensaban desde esa óptica: el amor a la revolución, el amor a sus compañeros, el amor a la causa, etc. Esto no lo vuelve menos pertinente o digno de ser investigado; en cambio, nos muestra que las afectividades son una veta fundamental del trabajo de cuidados y eso les da a estas prácticas una dimensión emocional.
Supongo que por ello me siento tan removida cuando hago investigación sobre este tema, porque las labores de cuidados atraviesan la vida en todos los sentidos y se torna imposible no cuestionarnos sobre las ideas y prácticas que nosotras mismas estamos tejiendo para procurarnos. Sin cuidados no existirían los grandes caudillOs de la Revolución mexicana, sin cuidados el movimiento magonista no hubiera podido sostenerse cuando sus líderes fueron aprisionados, sin cuidados las redes nacionales e internacionales que apoyaron al periódico de combate Regeneración no se hubieran mantenido, sin cuidados yo no podría escribir en estos días mi entrada del blog. Son los cuidados, entendidos como el trabajo mundano que se sostiene en la práctica acuerpada del día con día, lo que nos permite ir más allá de la supervivencia para vivir con dignidad.
Por ello, aunque sé que aún no logro tener condiciones de cuidados colectivos suficientes para sostener mi vida de esa forma digna, me digo a mi misma: fake it till you make it!, porque todos los días trabajo en las redes de cuidado mutuo con las que espero en un futuro pueda seguir construyendo esa vida digna que deseo. Después de estas semanas de reflexión sobre intentar cuidarse a sí misma mientras una investiga y escribe sobre cuidados pienso que, más allá de la exigencia del autocuidado individual —al cual las mujeres de la clase trabajadora no tenemos acceso porque se piensa en forma de consumos— debe florecer en nosotras, nosotres y nosotros la voluntad de construir ese futuro de cuidados colectivos que queremos vivir.
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivatives 4.0 International License. Image from a fanzine created by the author in collaboration with the Rosa Luxemburg Foundation. The full fanzine, Las Magonistas: Revoluciones, is freely available on the Foundation’s website.