{"id":6367,"date":"2026-03-19T12:35:05","date_gmt":"2026-03-19T12:35:05","guid":{"rendered":"https:\/\/revcaredev.wpenginepowered.com\/el-cojin-menguante-de-los-cuidados-no-remunerados\/"},"modified":"2026-09-11T13:03:11","modified_gmt":"2026-09-11T13:03:11","slug":"el-cojin-menguante-de-los-cuidados-no-remunerados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revaluingcare.org\/es\/el-cojin-menguante-de-los-cuidados-no-remunerados\/","title":{"rendered":"El coj\u00edn menguante de los cuidados no remunerados"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mayor\u00eda de las medidas del bienestar econ\u00f3mico en EE. UU. se basan en los d\u00f3lares ganados o los d\u00f3lares gastados, pero no vivimos en una econom\u00eda enteramente basada en el mercado. La <a href=\"https:\/\/www.bls.gov\/tus\/tables\/a1-2024.pdf\">American Time Use Survey<\/a> anual muestra que dedicamos, por t\u00e9rmino medio, aproximadamente tanto tiempo al trabajo no remunerado (definido como actividades por las que se podr\u00eda pagar a otra persona) como al trabajo que genera un salario. Estas actividades suelen etiquetarse como trabajo no remunerado, trabajo dom\u00e9stico o cuidados no remunerados, pero tambi\u00e9n encajan en una categor\u00eda a la que Karl Marx se refiri\u00f3 como \u201cproducci\u00f3n para el uso\u201d en lugar de \u201cproducci\u00f3n para el intercambio\u201d.   <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un examen cuidadoso de las horas dedicadas a lo primero sugiere que la transici\u00f3n hacia una econom\u00eda basada enteramente en el intercambio de mercado (a la que normalmente se denomina \u201ccapitalismo\u201d) sigue en curso. Las familias y las comunidades representan peque\u00f1os bolsillos de un \u201cprocom\u00fan\u201d en el que se comparten tanto el tiempo como el dinero, proporcionando al menos cierta ayuda mutua. Por desgracia, las instituciones patriarcales que tradicionalmente gobernaban este procom\u00fan a menudo incrementaban la vulnerabilidad f\u00edsica y econ\u00f3mica de las mujeres.  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La resistencia al poder patriarcal ha motivado esfuerzos por reducir la especializaci\u00f3n de las mujeres en los cuidados no remunerados, y muchas de sus tareas ingratas ciertamente necesitan reducirse. Sin embargo, algunos aspectos de los cuidados no remunerados son centrales para el desarrollo y el mantenimiento de las capacidades humanas de afecto, respeto mutuo y cooperaci\u00f3n, y muchas voces feministas (incluidas <a href=\"https:\/\/www.abebooks.com\/9780871543592\/Families-Work-Policies-Reconciling-Parenthood-0871543591\/plp\">Janet Gornick, Marcia Meyers<\/a>, <a href=\"https:\/\/www.abebooks.com\/servlet\/BookDetailsPL?bi=32335418196&amp;dest=USA&amp;ref_=ps_ggl_11147913055&amp;cm_mmc=ggl-_-US_Shopp_Textbook-_-product_id=US9780195094640NEW-_-keyword=&amp;gad_source=1&amp;gad_campaignid=11147913055&amp;gbraid=0AAAAAD3Y6gvQYmKcTxRTkwKaMu4XuDpGJ&amp;gclid=Cj0KCQjwmunNBhDbARIsAOndKplh_9VwkgjdEcCnpwEDLswd1h8zjZOBnR-A415C0PVXo1ypL0EI5EcaAktIEALw_wcB\">Joan Williams<\/a> y <a href=\"https:\/\/www.abebooks.com\/servlet\/SearchResults?ds=20&amp;kn=Cannibal%20Capitalism&amp;ref_=ds_ac_d_19&amp;sts=t\">Nancy Fraser<\/a>) instan a una transici\u00f3n hacia un sistema de doble perceptor\/doble cuidador en el que mujeres y hombres por igual ganen dinero y proporcionen cuidados no remunerados a sus familias y comunidades. Aunque una transici\u00f3n de este tipo probablemente ser\u00eda m\u00e1s costosa para la mayor\u00eda de los hombres que para la mayor\u00eda de las mujeres, el aumento de la desigualdad econ\u00f3mica crea otro obst\u00e1culo para ambos: quienes tienen bajos ingresos necesitan largas jornadas de empleo para pagar sus facturas y no pueden permitirse comprar servicios de cuidados que les otorguen la flexibilidad necesaria para combinar eficazmente el trabajo remunerado y el no remunerado.  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las mujeres en EE. UU. se incorporaron r\u00e1pidamente al empleo remunerado entre 1970 y 2000, ganando cierta independencia econ\u00f3mica, desafiando las restricciones patriarcales y contribuyendo al crecimiento de la econom\u00eda de mercado. Sin embargo, el propio desarrollo capitalista desalent\u00f3 las contribuciones productivas que no pod\u00edan monetizarse con facilidad. El \u00e9xito individual pas\u00f3 a equipararse a los ingresos individuales, y la desigualdad econ\u00f3mica comenz\u00f3 a aumentar.  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los cambios en la divisi\u00f3n del trabajo por g\u00e9nero exacerbaron esta tendencia por dos razones bien conocidas:<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las diferencias en los ingresos por hora de las mujeres son muy superiores a las diferencias en el valor imputado de una hora de trabajo no remunerado en el hogar, que los economistas suelen fijar igual al salario de una empleada del hogar. Como resultado, las desigualdades econ\u00f3micas entre las mujeres han aumentado. Las mujeres con altos ingresos tienden a casarse con hombres con altos ingresos, formando hogares con ingresos especialmente elevados.  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro factor, menos apreciado, ha sido un descenso con el tiempo del valor estimado del trabajo de cuidados no remunerado en relaci\u00f3n con los ingresos de mercado: el coj\u00edn menguante de la producci\u00f3n para uso propio en comparaci\u00f3n con la producci\u00f3n para el intercambio. Exploramos este factor en un <a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S0047272726000186\">art\u00edculo<\/a> reciente en una revista, centrado en las tendencias entre 1965 y 2018, y destilamos nuestros hallazgos en una breve y legible <a href=\"https:\/\/theconversation.com\/when-unpaid-cooking-cleaning-and-child-care-get-a-dollar-value-income-inequality-in-the-us-shrinks-but-the-gap-has-grown-since-1965-275499\">entrada<\/a> en <em>The Conversation.<\/em> <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En lugar de definir el nivel de vida de los hogares simplemente en t\u00e9rminos de ingresos de mercado (principalmente, salarios), recurrimos a una medida de \u201cingreso ampliado\u201d, la suma del ingreso de mercado y una estimaci\u00f3n de l\u00edmite inferior del valor imputado del trabajo no remunerado: multiplicando el n\u00famero medio de horas de trabajo no remunerado por un salario medio de empleada del hogar en el mismo a\u00f1o.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta aproximaci\u00f3n es bastante burda, pero conviene tener presente que una comida casera es un sustituto de una comprada fuera de casa, y que el cuidado infantil y la atenci\u00f3n a mayores proporcionados por la familia sustituyen a servicios que son costosos.<\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando las mujeres entran en el empleo asalariado, disponen de menos tiempo para dedicar a los cuidados no remunerados, y aunque los padres han empezado a proporcionar m\u00e1s cuidado infantil que en el pasado, no han compensado la diferencia. Aunque el promedio de horas de trabajo no remunerado por hogar sigue siendo elevado, ha disminuido con el tiempo a medida que ha aumentado la dependencia de los ingresos de mercado. Dado que el valor estimado del trabajo no remunerado representa una proporci\u00f3n mayor del ingreso ampliado en los hogares con bajos ingresos de mercado que en los de altos ingresos de mercado, su descenso increment\u00f3 la desigualdad en el ingreso ampliado.  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre 1965 y 2018, la brecha entre los hogares de altos ingresos (los situados en el percentil 90<sup>\u00ba<\/sup> de ingresos) y los hogares de bajos ingresos (en el percentil 10<sup>\u00ba<\/sup>) creci\u00f3 un 40 % cuando se mide solo por el ingreso de mercado. Pero, una vez que tenemos en cuenta el valor perdido del trabajo dom\u00e9stico no remunerado, esa brecha creci\u00f3 un 66 %. El ingreso ampliado de los hogares de bajos ingresos, de hecho, disminuy\u00f3 ligeramente, aun cuando all\u00ed el ingreso de mercado creci\u00f3 un 29 %.  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las familias monoparentales se vieron especialmente afectadas. Las \u201creformas\u201d del bienestar social de la d\u00e9cada de 1990 aumentaron los requisitos de trabajo y restringieron la definici\u00f3n de \u201ctrabajo\u201d a las actividades remuneradas. Los ingresos de las personas progenitoras solas aumentaron junto con su empleo, pero el tiempo dedicado al trabajo no remunerado disminuy\u00f3, incrementando su gasto de bolsillo en partidas como el cuidado infantil.   <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las esperanzas de una transici\u00f3n hacia una sociedad de doble perceptor\/doble cuidador para cualquiera que no sea la gente muy acomodada se han desvanecido. En su lugar, puede que estemos avanzando hacia un mundo de perceptor \u00fanico\/sin cuidador. A muchas personas j\u00f3venes les resulta dif\u00edcil comprar una casa, y m\u00e1s a\u00fan formar una familia. Las tasas de natalidad han ca\u00eddo por debajo del nivel de reemplazo. Muchas personas j\u00f3venes parecen desencantadas con las citas, y algunos comentaristas <a href=\"https:\/\/www.washingtonpost.com\/opinions\/2026\/03\/02\/dating-recession-men-women-family-children\/\">predicen<\/a> que, si contin\u00faan las tendencias recientes, un tercio de los adultos j\u00f3venes no se casar\u00e1 y una cuarta parte no tendr\u00e1 hijos.    <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos conservadores parecen convencidos de que las feministas tienen la culpa. Pero el problema mayor es un sistema econ\u00f3mico que subestima el valor econ\u00f3mico del trabajo que no genera beneficios.  <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Esta obra est\u00e1 licenciada bajo una <a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/4.0\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Licencia Internacional Creative Commons Atribuci\u00f3n-NoComercial-SinDerivadas 4.0<\/a>. Imagen tomada de una foto de Russell Lee del <a href=\"https:\/\/www.loc.gov\/item\/2017743261\/\">picnic del D\u00eda del Trabajo de 1940.<\/a>  <\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3 con el sue\u00f1o de un hogar de doble perceptor\/doble cuidador?<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":6369,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_relevanssi_hide_post":"","_relevanssi_hide_content":"","_relevanssi_pin_for_all":"","_relevanssi_pin_keywords":"","_relevanssi_unpin_keywords":"","_relevanssi_related_keywords":"","_relevanssi_related_include_ids":"","_relevanssi_related_exclude_ids":"","_relevanssi_related_no_append":"","_relevanssi_related_not_related":"","_relevanssi_related_posts":"","_relevanssi_noindex_reason":"","_uag_custom_page_level_css":"","footnotes":""},"categories":[358],"tags":[347,371,345],"authors":[642,453],"class_list":["post-6367","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-conversaciones-sobre-los-cuidados","tag-economia","tag-familia-hogar","tag-metricas","authors-leila-gautham","authors-nancy-folbre"],"acf":[],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/revaluingcare.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/dual-carer.jpg",2198,1316,false],"thumbnail":["https:\/\/revaluingcare.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/dual-carer.jpg",150,90,false],"medium":["https:\/\/revaluingcare.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/dual-carer.jpg",300,180,false],"medium_large":["https:\/\/revaluingcare.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/dual-carer.jpg",768,460,false],"large":["https:\/\/revaluingcare.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/dual-carer.jpg",1024,613,false],"1536x1536":["https:\/\/revaluingcare.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/dual-carer.jpg",1536,920,false],"2048x2048":["https:\/\/revaluingcare.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/dual-carer.jpg",2048,1226,false],"featured-card":["https:\/\/revaluingcare.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/dual-carer.jpg",752,450,false],"card":["https:\/\/revaluingcare.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/dual-carer.jpg",468,280,false],"profile":["https:\/\/revaluingcare.org\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/dual-carer.jpg",160,96,false]},"uagb_author_info":{"display_name":"rcge-admin","author_link":"https:\/\/revaluingcare.org\/es\/author\/rcge-admin\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"\u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3 con el sue\u00f1o de un hogar de doble perceptor\/doble cuidador?","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/revaluingcare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6367","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/revaluingcare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/revaluingcare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revaluingcare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revaluingcare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6367"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/revaluingcare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6367\/revisions"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/revaluingcare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media\/6369"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/revaluingcare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6367"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/revaluingcare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6367"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/revaluingcare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6367"},{"taxonomy":"authors","embeddable":true,"href":"https:\/\/revaluingcare.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/authors?post=6367"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}