{"id":6331,"date":"2026-02-08T14:07:47","date_gmt":"2026-02-08T14:07:47","guid":{"rendered":"https:\/\/revcaredev.wpenginepowered.com\/normas-de-cuidado-y-carebots\/"},"modified":"2026-09-11T13:02:59","modified_gmt":"2026-09-11T13:02:59","slug":"normas-de-cuidado-y-carebots","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/revaluingcare.org\/es\/normas-de-cuidado-y-carebots\/","title":{"rendered":"Normas de cuidado y carebots"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como si hubieran sido extra\u00eddos directamente de los guiones de las novelas de ciencia ficci\u00f3n o de los dibujos animados de fin de semana, los carebots han llegado para hacernos la vida m\u00e1s c\u00f3moda. Estas m\u00e1quinas pueden socializar con nosotros y asistirnos en las tareas cotidianas m\u00e1s mundanas, todo ello sin los mismos riesgos de frustraci\u00f3n o agotamiento que presentan sus hom\u00f3logos humanos. Seg\u00fan numerosos acad\u00e9micos en \u00e1mbitos como el cuidado de personas mayores y la educaci\u00f3n neurodivergente, representan el futuro de la prestaci\u00f3n de cuidados, ya sea como sustitutos de la mano de obra humana o como herramientas de apoyo. No deber\u00eda sorprender, por lo tanto, que tantas instituciones p\u00fablicas y privadas est\u00e9n ansiosas por adoptar carebots.   <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sin embargo, los pesimistas sostienen que los carebots no pueden replicar el \u00abtacto\u00bb necesario del cuidado y que alienar\u00edan a los usuarios de las relaciones aut\u00e9nticas. La premisa subyacente es que existe cierto est\u00e1ndar de cuidado y socializaci\u00f3n que los robots nunca alcanzar\u00e1n, incluso si dicho est\u00e1ndar permanece opaco. Los cr\u00edticos consideran, esencialmente, que los carebots no podr\u00edan satisfacer las necesidades de los usuarios finales en alguna capacidad o que realizar\u00e1n un simulacro de juicio moral en su nombre, afirmando por consiguiente que los cuidadores humanos son preferibles.  <\/p>\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Normatividad emergente<\/strong><\/h2>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal como lo definen acad\u00e9micos del cuidado como Maurice Hamington, el \u00abbuen cuidado\u00bb es un conjunto de normas de comportamiento que surgen de relaciones particulares y que est\u00e1n (en gran medida) determinadas por pr\u00e1cticas de indagaci\u00f3n humilde, conexi\u00f3n inclusiva y acci\u00f3n receptiva. Estas normas se fundamentan en una <em>intersubjetividad<\/em> de la que los robots parecen carecer: una conciencia de uno mismo y de los dem\u00e1s conjuntamente en interacciones din\u00e1micas donde el significado se co-construye. Lo que uno debe hacer para satisfacer mejor las necesidades de otro es un proceso de recurrir a experiencias pasadas con otros sujetos, recibir y concebir las situaciones de los receptores de los cuidados en cuesti\u00f3n, y mantener una responsabilidad por su bienestar. Para lograr esto, uno tambi\u00e9n involucra necesariamente su \u00abcuerpo consciente\u00bb con los dem\u00e1s en experiencias sentidas y contacto interpersonal. Este problema de la intersubjectividad es lo que hace que los carebots sean tan fascinantes en comparaci\u00f3n con sus contrapartes humanas: no es completamente inveros\u00edmil que los robots puedan llegar alg\u00fan d\u00eda a obtener las sensibilidades sensoriomotoras para actuar sobre sus entornos, autorreflexionar y aprender en interacciones din\u00e1micas. No obstante, la mayor\u00eda de nosotros somos intuitivamente esc\u00e9pticos ante la posibilidad de que los robots sientan empat\u00eda o se adapten de la manera que hemos llegado a esperar de los buenos cuidadores.     <\/p>\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Conexi\u00f3n sint\u00e9tica<\/strong><\/h2>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los desarrolladores han dado pasos dr\u00e1sticos en la mejora del repertorio emocional de los carebots. Los robots humanoides, en muchos aspectos, ahora pueden sonre\u00edr o rega\u00f1ar, establecer contacto visual, aplicar inflexiones de voz y utilizar gestos para mostrar preferencias. Algunos incluso poseen piel sint\u00e9tica para dar a los usuarios una sensaci\u00f3n de contacto genuino, reflejando el pelaje artificial utilizado en los robots animales de compa\u00f1\u00eda. Estos avances ciertamente han captado la atenci\u00f3n de las poblaciones objetivo; muchos usuarios de edad avanzada, por ejemplo, intentar\u00e1n ayudar a robots \u00abperdidos\u00bb o \u00abconfundidos\u00bb, dudar\u00e1n en da\u00f1arlos y reprender\u00e1n a quienes lo hagan, o insinuar\u00e1n que el robot prefiere a una persona sobre otra. Esto representa un problema de enga\u00f1o para muchos roboeticistas. Un punto central en la defensa de los carebots en estas situaciones es la afirmaci\u00f3n de que su sensibilidad sint\u00e9tica es un sustituto suficiente para la empat\u00eda; que la mera apariencia de emociones basada en la retroalimentaci\u00f3n de los dem\u00e1s cuenta como conexi\u00f3n.     <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s all\u00e1 de la acusaci\u00f3n de que una explicaci\u00f3n como esta podr\u00eda respaldar sin saberlo una prestaci\u00f3n de cuidados sociop\u00e1tica, la empat\u00eda implica algo m\u00e1s que predecir con precisi\u00f3n qu\u00e9 emociones aplicar en una situaci\u00f3n determinada. Es lo que los estudiosos del cuidado entienden como un reconocimiento sentido de la vulnerabilidad mutua. Si bien tenemos problemas con la absorci\u00f3n emp\u00e1tica en muchas profesiones de cuidado (por ejemplo, la psicoterapia) que podr\u00edan remediarse hasta cierto punto mediante una IA experta e imparcial, la empat\u00eda permite a uno relacionarse con las situaciones de otro de formas que van m\u00e1s all\u00e1 de lo racional, lo cual impulsa la atenci\u00f3n y la acci\u00f3n. Por lo tanto, no deber\u00edamos sorprendernos cuando nuestro consejero rob\u00f3tico parezca impasible o condescendiente cuando compartimos un trauma. Adem\u00e1s, es poco probable que el carebot crezca a partir de la experiencia de ninguna manera significativa.    <\/p>\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Alineaci\u00f3n del cuidado<\/strong><\/h2>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El problema de la alineaci\u00f3n est\u00e1, por lo general, bien representado en la filosof\u00eda de la IA: \u00bfc\u00f3mo desarrollamos un sistema que se alinee adecuadamente con nuestros valores morales? El cuidado parece estar desalineado entre humanos y robots no necesariamente en t\u00e9rminos de la obtenci\u00f3n de valores \u2014v\u00e9ase el excepcional trabajo sobre el dise\u00f1o sensible a los valores centrado en el cuidado a este respecto\u2014, sino en t\u00e9rminos de los h\u00e1bitos procedimentales necesarios para ejecutarlos. La reflexi\u00f3n necesaria para que un carebot se identifique personalmente con aquello que supuestamente le importa, para improvisar a medida que surgen nuevos contextos en una relaci\u00f3n y para comprender los complicados sistemas sociales que restringen el cuidado para ciertos grupos es, en el mejor de los casos, limitada. Mejorar la capacidad de respuesta de los carebots no es inalcanzable, pero requerir\u00eda un condicionamiento habitual similar a c\u00f3mo los humanos aprenden a trav\u00e9s de experiencias encarnadas continuas. Este enfoque tambi\u00e9n asumir\u00eda que los robots poseen los sensores para igualar los sentidos de sus pares. La IA impulsada por la heur\u00edstica es el futuro en este sentido, en contraposici\u00f3n a un modelo de computaci\u00f3n de fuerza bruta (donde todos los problemas se resuelven mediante una demanda insaciable de m\u00e1s datos y mayor potencia de procesamiento) que es el preferido por muchos desarrolladores.     <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dicho esto, las normas que informan tales comportamientos deben seguir siendo impulsadas por los cuidadores humanos en primera l\u00ednea, quienes no est\u00e1n obligados a formar a sus posibles sustitutos. La reciprocidad en red a partir de la cual todos aprendemos a brindar y recibir cuidados descansa en una asociaci\u00f3n inevitable mediada por la finitud compartida. Dado que estas condiciones son aplicables a los carebots solo en un sentido amplio, tendr\u00edan que ser cordialmente invitados como aprendices en especie. La entrada en un gremio de cuidados, sin embargo, no implica que vayan a \u00abcuidar bien\u00bb o que puedan hacerlo alguna vez. Si bien el umbral de competencia de los carebots permanece actualmente y prospectivamente sin resolver, las condiciones por las cuales sus acciones deben rendir cuentas son de una importancia tremenda.     <\/p>\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>Esta obra est\u00e1 bajo una <a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/4.0\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Licencia Internacional Creative Commons Atribuci\u00f3n-NoComercial-SinDerivadas 4.0<\/a>.<\/em> <em>Cr\u00e9dito de la imagen: Davinci \/ <a href=\"https:\/\/www.dreamstime.com\/davinci_info\" data-type=\"link\" data-id=\"https:\/\/www.dreamstime.com\/davinci_info\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Dreamstime.com<\/a><\/em><br\/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfPueden los robots cuidar bien? 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